El capital humano es aquel conocimiento que posee cada sujeto. De esta forma, siempre que amplíe sus conocimientos aumentará su potencial. Se debe destacar que dentro de todo capital humano las actitudes, son la base; allí se traducen las conductas de los individuos, siendo posible modificarla. Debemos decir, que la tarea más difícil de realizar es la de un supervisor, ya que juega un rol importante en el universo interno de los recursos humanos y su vínculo con sus semejantes.

En este entorno, el tema puntual consiste en tratar a las personas como parte de los recursos organizacionales o socias de la misma, se los debe considerar como recursos productivos de las organizaciones, dado que el capital humano es la pieza más importante para una organización; esto se ve reflejado en la conducta de las personas y en su posición en el proceso productivo. 

De este concepto parte esta nota, para dar inicio a poder pensar de qué maneras puede desarrollarse una supervisión de este capital humano, del personal dentro de una organización, de forma tal de motivar su desarrollo en pos de un crecimiento personal y de la organización. 

  1. ¿De qué se trata la supervisión de personal?

Se podría decir que la supervisión de personal no es una tarea fácil, comprende un proceso laborioso y complicado, donde muchas veces aparece esta sensación de la observación e intimidación. 

La acción de Supervisar en sí, requiere: organizar, planificar, ejecutar, dirigir y retroalimentar frecuentemente. Exige perseverancia, dedicación, constancia, siendo necesario disponer características especiales individuales en el sujeto que desarrolla esta misión.

Cualquier persona que tenga que asumir el rol de responsable de un equipo de trabajo dentro de una organización, tendrá dentro de sus principales funciones, la de supervisar el trabajo de los integrantes del equipo, dado que de ello dependerá en gran magnitud, que los objetivos y proyectos, se lleven a cabo de la mejor manera posible y ante todo, que colabore a incrementar la rentabilidad y productividad de la empresa. 

¿Cómo ejecutar una correcta supervisión de personal? 

  1. Mencionaremos algunos aspectos muy precisos, poniendo énfasis en el ejercicio de esta función del supervisar. 
  • Poder delegar de manera eficaz el trabajo: implica una distribución adecuada de las tareas que desarrolla el grupo de trabajo. Saber cuanto, a quien y como delegar, es complejo, dado que siempre esta tarea se realiza teniendo en cuenta la experiencia y habilidades de cada persona, destacando aquí, la importancia de conocer al personal, para así, asignar tareas que van a cumplirse, sin dificultades.
  • Capacitar y entrenar: el rol de supervisar, contribuye a la formación de futuros líderes, detectando características que sobresalen, siendo aspectos para aprovechar y continuar puliendo en las personas. Así también, deben continuar nutriendo su experiencia, realizando capacitaciones, cursos, seminarios, formación académica, para estar más actualizados y preparados para los cambios que se dan dentro de su profesión, a lo largo del tiempo y para las tareas que el personal le asigne. 
  • Obviar la actitud de capataz: una supervisión efectiva comprende darle valor a los integrantes del equipo, sin hostigar ni tratarlos como si fueran máquinas. Deben escuchar y atender los problemas, enfocarse en cumplimentar con las tareas, siempre en función de lograr los objetivos y no en métodos de presión para llegar a ellas. 
  • Promover disciplina y control dentro del equipo: es importante definir que tipo de control de liderazgo se llevará adelante, siempre pautando y estableciendo libertades y límites responsables, para evitar que se produzcan desbordes en el desarrollo de las tareas. 
  • Congruencia entre lo se dice y lo que se hace: la persona que encara este rol de supervisión, debe ser un ejemplo en su accionar y en su palabra, debe haber coherencia y coincidencia, dado que caso contrario, perderá credibilidad y seriedad. 
  • Hacer hincapié en la forma de pedir, para recibir: el manejo del trato y solicitudes de tareas a las personas que componen el equipo de trabajo, siempre debe estar envuelta de respeto. Supervisar comprende poder llevar adelante una buena comunicación. 
  • Supervisar siempre orientando hacia el empleado y los objetivos: lograr un equilibrio entres estos dos aspectos es una ardua tarea, pero van de la mano, dado que ocuparse de las personas, genera lealtad y compromiso, contribuyendo así al cumplimiento de aquellos objetivos que guían el camino para que la organización pueda crecer.
  1. Técnicas para un buen desempeño de la supervisión

Las técnicas o métodos de supervisión son aquellas formas determinadas de hacer algo, instrumentos que se ponen en funcionamiento para lograr determinados resultados. 

Todo esto comprende: organizar, planificar, evaluar, clasificar los puestos, sancionar, adiestramiento, tomar decisiones, seguridad, entre otras actividades similares, que como puedes ver son fundamentales para el buen desempeño de cualquier organización.

Como ya hemos mencionado la supervisión, siempre debe estar enfocado en los objetivos y en aquellos principios que se aplicarán y que deban realizarse mediante la puesta en práctica de varias técnicas. Si se llevará adelante un proyecto, no puede obviar contemplar todos aquellos factores que estén relacionados con los objetivos para poder lograrlos, lo que implicará la toma de decisiones, coordinar, orientar, comprender a los miembros del equipo, entre otras tareas vinculadas entre sí. 

El que supervisa, debe seguir principios y guiarse por estas técnicas y/o métodos, de manera tal que todo sus conocimientos, aptitudes y especializaciones propias, se puedan poner acción al momento de enfrentarse a cada situación que se presente. De aquí, justamente debemos recalcar la importancia de su rol. 

Para finalizar mencionaremos los cinco aspectos básicos de la Supervisión Efectiva: 

  1. Autoconciencia
  2. Autorregulación
  3. Motivación
  4. Empatía
  5. Habilidades sociales

Dichos aspectos, orientan la supervisión efectiva de una forma resumida y simple, dado que una supervisión equilibrada, comprende poner atención a los asuntos de las relaciones humanas, desde llamar a las personas por sus nombres, interesarse por sus expectativas y ambiciones, como de sus dificultades; y a las tareas, desde un control diario del trabajo, creando un ambiente laboral motivador, para encauzar las acciones cotidianas favoreciendo el cumplimiento del proyecto que los une en la tarea.