Al momento de hablar de identidad estamos hablando de aquellos rasgos o características que las diferencian de sus pares, permitiendo distinguirse y ser particulares. Si bien la identidad es una de las características esenciales y más persistentes en el tiempo, lo cierto es que continuamente es un sentido que está en disputa y que exige continuamente ser reforzado. Esto se debe, principalmente, a que la identidad no solo se forma a partir de cómo uno se percibe y reconoce, sino que también demanda la percepción y el reconocimiento de otro para que se cierre el círculo y funcione como tal.

Como en el mundo de las personas, las organizaciones también cuentan con una identidad porque, básicamente, están formadas por personas y en continuo contacto con ellas, a esto, se le llama identidad organizacional. Como se dijo anteriormente, tener en claro la identidad de la organización permitirá diferenciarnos de otras que, en el caso empresarial, probablemente sea nuestra competencia en el mercado y, a su vez, permitirá trabajar sobre esos elementos diferenciadores para que la sociedad tenga una percepción favorable sobre la organización.

A diferencia de lo que ocurre con el proceso de formación de identidad de una persona, las organizaciones están formadas por muchas personas con muchas personalidades únicas y distintas a la vez, por lo que su conformación es mucho más compleja.

Tres aspectos que son sumamente útiles a la hora de pensar en la identidad de una organización son su misión, visión y valores. A partir de su definición, será mucho más sencillo avistar un horizonte y trabajar sobre ella para que todos los integrantes comprendan y trabajen en pos del espíritu de la misma.

La misión

La misión de una organización o empresa hace referencia a su razón de ser, es decir, qué hace y para quién lo hace. En esta definición también se establecerán los elementos distintivos de la empresa respecto a las demás.

A su vez, la misión funciona como un faro para establecer distintas metas y líneas de acción para cumplir distintos objetivos que se planteen.

  • Características de la misión

Para establecer una buena misión en una organización y que cumpla bien su rol, se deben tener en cuenta estos consejos:

-Bajo la premisa “menos es más”, la misión debe ser concreta y entendible para cualquier persona para que, al leerla, rápidamente se dé cuenta de qué va la organización y en qué se diferencia del resto.

-Debe contener un elemento inspirador que motive a los miembros de la organización a alcanzar las metas y objetivos de la misma.

-Debe contemplar a las personas externas a la organización, principalmente en el caso de las empresas con sus potenciales clientes. A través de la misión, entenderán qué valor les suma a ellos o qué beneficio obtienen al vincularse con la organización.

La visión

La visión de una organización establece el punto al cual se quiere llegar. Es la idealización del “deber ser”, con una mirada a largo plazo y si bien debe ser ambiciosa, no por eso debe dejar de ser realista.

Aunque la visión puede cambiar con el tiempo, no debe perder congruencia con la misión y con los valores de la organización.

  • Características de la visión

Una buena visión de una organización se caracteriza por:

  • Ser realista, fundamentalmente. Aunque tiene que ser ambiciosa, tiene que estar anclada en una realidad posible de alcanzar en el corto o mediano plazo.
  • Debe guardar coherencia con la misión.
  • No por realista debe dejar de ser inspiradora. De esta manera, permitirá establecer metas y objetivos para trabajar en pos de la organización deseada.

Los valores

Los valores son los principios éticos y creencias que orientan las acciones de la organización. De esta manera, brinda un marco de acción a las personas que forman parte de ella sirviendo de fuente de inspiración y motivación.

Tener bien definidos y en claro la misión, la visión y los valores de la organización, es sumamente importante y de mucha utilidad. Pero no queda solo ahí: es necesario que las personas que conforman la organización también los tengan presentes y los sientan como propios y, así, será más fácil alinear las líneas de acción de los empleados con los objetivos organizativos.

  • Características de los valores

Al definir los valores de la organización debemos tener en cuenta que estos sean:

  • Principios representativos y sostenibles a través de las acciones que realice la organización.
  • Respetados por las personas que conforman la organización. 

Que el equipo crea

Una vez definida la misión, visión y valores será una tarea diaria, a través de pequeñas y grandes acciones, transmitirles a los miembros de la organización estos aspectos para trabajar mancomunadamente, bajo ciertos parámetros y con un objetivo común.

Para ello, algunas cuestiones o elementos a tener en cuenta para mejorar y fomentar la identidad organizacional son:

  • Escuchar

Hablar con los miembros de la organización, conocer su pensamiento sobre determinado tema y hacerlo partícipe hará que se sientan valorados, aumentando su sentido de pertenencia y mejorando su productividad.

Una comunicación fluida y sin rangos jerárquicos ayuda y mucho al fortalecimiento del equipo de trabajo y a la alineación de los objetivos.

  • Ser transparente

En la medida de lo posible, a mayor información tengan los miembros sobre los proyectos de la organización, su confianza aumentará y también su compromiso y productividad.

Un miembro que desconoce cuál es el fin de la tarea que está realizando, difícilmente pueda sacarle todo el provecho a su labor, ya que hay una parte que desconoce. Por eso, es recomendable una buena comunicación para que todos comprendan qué tienen que hacer y, así, evitar contratiempos; y, además, para que crezca la confianza de los miembros a la hora de hacer su trabajo.

  • Contagiar

Es importante transmitir con pasión las razones por las que forman parte de la organización para que los miembros estén motivados.

  • Reconocer

Agradecer o recompensar a los miembros de la organización cuando realizan una buena tarea, aumentará su confianza y los motivará a seguir trabajando por ese camino. 

Aunque es intangible, la identidad organizacional es fundamental para el desarrollo de cualquier organización y no se construye de un día para otro, sino que es un trabajo constante y que involucra a todos los miembros sin distinguir cargos ni jerarquías.